Cómo trabajo
No trabajo solo con el adolescente. Trabajo con la familia, porque es ahí donde el cambio se vuelve real y duradero.
La familia como sistema
Cuando un adolescente sufre, ese dolor no ocurre en el vacío: forma parte de una trama familiar. Por eso, en lugar de buscar culpables, observamos cómo se relacionan, cómo se comunican y qué necesita moverse para que todos vuelvan a respirar. Ese es el corazón de la terapia familiar sistémica.
Dos caminos para los padres
① Consulta para ti
Cuando eres tú quien necesita un espacio propio: para entender lo que sientes, ordenar la angustia y recuperar herramientas para acompañar a tu hijo desde la calma. Cuidarte a ti también es cuidar de él.
② Terapia para tu hijo adolescente
Tu hijo toma sus sesiones conmigo, en un espacio propio y confidencial. Tu papel es clave: te ayudo a comprender lo que atraviesa, a colaborar con su proceso y a sostener los cambios en casa, para que la terapia no termine al cerrar la videollamada.
Con tu hijo adolescente
Con los jóvenes creo un espacio seguro, sin juicios, donde puedan hablar de lo que les pasa: la ansiedad, la tristeza, los conflictos, el amor, la amistad, su identidad. Un lugar propio, confidencial, donde sentirse escuchados de verdad y descubrir sus propios recursos para salir adelante.
